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Los empresarios creen en México; nosotras, las mujeres, también.

La comunicación se nos presenta a veces como un acto de revelación de la realidad. Una realidad que a veces se nos escapa porque la velocidad de nuestra rutina diaria nos fuerza a mirar en una sola dirección: hacia adelante.

Siendo Coordinadora General de Comunicación e Imagen de ProMéxico, tuve la oportunidad de estar presente en el Salón Internacional de la Aeronáutica y del Espacio que se lleva a cabo bianualmente en Le Bourget, a las afueras de París. Acudimos al encuentro liderando una misión de empresarios, instituciones y organizaciones que aprovecharon la cita mundial para establecer contactos y hacer negocios. Vale la pena destacar que el sector aeronáutico mexicano es uno de los sectores emergentes más sobresalientes del país en los últimos diez años: crece a más del 15% anual desde 2004.

Esta situación es producto de los esfuerzos que el gobierno lleva a cabo día a día para que la economía crezca y se desarrolle, y que se traduzca en más empleos de calidad y bienestar social. Es precisamente de aquí de donde quiero partir para narrarles una experiencia laboral que viví los tres últimos años, y que me ha revelado una realidad que solemos pasar por alto pero que es importante para empoderarnos como mexicanos, como el gran país que somos.

Con el apoyo de la Secretaría de Economía, entonces implementamos una estrategia de comunicación basada en testimoniales de los directores generales de las compañías trasnacionales más importantes del mundo con operaciones en México. Actualmente contamos con 36 testimonios, entre ellos los de empresas como Pirelli, Nestlé, Diageo, Shell, Saint Gobain, GM, VW, Airbus, GE, Honeywell, Lóreal, Bosch, CISCO y Danone, entre otros.

El sector aeronáutico mexicano es uno de los sectores emergentes más sobresalientes del país en los últimos diez años: crece a más del 15% anual desde 2004.

Después de 20 años de trabajar para mi país, me pregunté de qué forma podía contribuir en materia de comunicación a promocionar la inversión extranjera. Si bien está claro que México destaca por ser uno de los destinos más atractivos del mundo para la inversión productiva -por su sólida macroeconomía, por la calidad del trabajo de los mexicanos, por su apertura comercial al mundo, con 11 tratados de libre comercio con 46 países, por su excelente clima para hacer negocios, por la certeza jurídica que ofrece-, comunicar este mensaje en apariencia claro y directo es complicado, es como decir que tu hijo es un genio…

“Predica con el ejemplo”, recordé en aquel entonces. Intuí pronto que la mejor manera de comunicarle a otros empresarios las ventajas que ofrece México era dándole voz a los muchos que han vivido la experiencia de haber invertido en el país.

¿Qué escuchamos en los testimonios? Cuando planteé la pregunta más directa que se me ocurre, “¿por qué invertir en México?”, escuchamos una realidad que es resultado del trabajo de los propios mexicanos:

Porque el ambiente para hacer negocios es amigable. Porque en México vemos, no sólo un destino para manufacturar, sino un mercado interno grande, vibrante y en constante crecimiento. Porque, tras analizar el panorama de economías emergentes, vemos en México el futuro. Porque estamos en México desde hace 20, 50, 100 años y estamos felices; hemos seguido invirtiendo y seguiremos invirtiendo.
Porque los ingenieros mexicanos responden muy bien a la capacitación, tanto que ahora son ellos los que innovan en materia de diseño y tecnología. Porque hay muchos jóvenes con una excelente disposición para trabajar en proyectos demandantes. Porque existen políticas de desarrollo que se cumplen y que permiten que las empresas crezcamos. Porque hemos invertido en otro sector antes y la experiencia fue tan positiva que decidimos invertir en otros sectores.

Porque hemos encontrado al Gobierno federal y a los Gobiernos estatales francamente comprometidos, invirtiendo en educación y capacitación. Porque vemos con muy buenos ojos las reformas que el presente gobierno ha realizado. Porque en México tenemos nuestro segundo capital laboral más grande. Porque el trabajador mexicano es creativo. Porque aquí se puede invertir en proyectos a largo plazo con certidumbre.

En fin, tras 36 testimonios, podría darles mil y una razones por las cuales los empresarios mismos recomiendan invertir en México.

No obstante, no deja de resultar impactante cuando uno de estos empresarios de talla mundial te pide que te acerques a una turbina de avión y te explica que esa parte pequeña que ves allí atrás debe estar perfectamente diseñada y manufacturada para resistir las condiciones más severas y operar sin falla, y que esa parte que contienen todas las turbinas de todos los aviones de ese modelo se producen en México. Es un orgullo cuando escuchas que en Mexicali se encuentra el único sitio en el mundo en el que pueden realizarse pruebas físicas al sistema electromecánico del Airbus 350. Un orgullo saber que en Querétaro se producirán partes del nuevo motor LEAP, que saldrá en dos años y para el cual ya se han hecho 9.000 pedidos.

Es una revelación cuando te das cuenta de que todos estos empresarios están hablando de nuestros sectores, de nuestro país. Lo que en palabras de cualquier representante de alguna institución suena a discurso hueco o a lugar común, cobra vida en el discurso de quienes realmente han experimentado y aprovechado las ventajas competitivas de México, quienes han encontrado en nuestro país, no sólo un segundo hogar, sino un destino de inversión productivo y redituable.

Quien haya visitado el centro aeroespacial de Querétaro o el Parque de Investigación e Innovación Tecnológica en Nuevo León, sabrá reconocer el desarrollo y la riqueza que se generan con inversiones inteligentes del extranjero.

La inversión extranjera en nuestro país no es nueva ni extraña. Quien haya visitado el centro aeroespacial de Querétaro o el Parque de Investigación e Innovación Tecnológica en Nuevo León, Real del Monte y Mineral del Chico, sabrá reconocer el desarrollo económico y la riqueza cultural que se generan con la llegada de inversiones inteligentes del extranjero.

La estrategia de los testimonios cumplió las expectativas porque, en ella, la comunicación se reduce a su mínima expresión: el mensaje -que México es un excelente destino de inversión- no está en un papel, como en las estadísticas, sino que está allá afuera, en la realidad, en el día a día de los empresarios, de los empleados, de sus familias, y de quienes trabajamos para mover a México. Simplemente había que capturarlo y difundirlo.

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